TRATADO DE LA REFORMA DEL ENTENDIMIENTO
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ciones diversas que existen en la naturaleza, y tam-
bién hemos visto que una cosa absolutamente sim-
ple no podía ser forjada, sino que era un objeto de
conocimiento; y lo mismo sucede con una cosa
compuesta, con tal que atendamos a sus partes más
simples. Más aún, ni siquiera podemos, combinando
esas partes, forjar acciones que no sean verdaderas:
pues estamos constreñidos a considerar a la vez có-
mo y por qué semejante acción se produce.
(40) Comprendido lo precedente, pasemos a la
investigación de la idea falsa, para ver con qué se
relaciona y cómo podemos precavernos de incurrir
en percepciones falsas. Ni una ni otra tarea será difí-
cil después de nuestro estudio de la ficción. No hay,
en efecto, diferencia alguna entre ellas, excepto que
la idea falsa implica el asentimiento, es decir (como
ya lo hemos advertido), que en el error, en el mo-
mento de la aparición de ciertas imágenes, no se
ofrecen causas de las cuales se pueda inferir, como
en la ficción, que esas imágenes no provienen de las
cosas exteriores a él; el error consiste, así, en soñar
con los ojos abiertos o durante el estado de vigilia.
Lo mismo que la ficción, la idea falsa se produce
respecto de, o (para decirlo mejor), se refiere a la
existencia de una cosa cuya esencia es conocida o