SPINOZA
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bien se relaciona con una esencia. El error relativo a
la existencia se corrige de la misma manera que la
ficción; si, en efecto, la naturaleza de la cosa conoci-
da implica la existencia necesaria, es imposible que
nos engañemos respecto de la existencia de esa cosa;
por el contrario, si la existencia de la cosa no es una
verdad eterna, como lo es su esencia, sino que la ne-
cesidad o la imposibilidad dependen de causas exte-
riores, entonces debe retomarse y aplicarse lo que
hemos dicho cuando hablamos de la ficción, pues la
corrección del error se hace de la misma manera. En
cuanto a la otra especie de error, que es relativa a las
esencias y también a las acciones, tales percepciones
son siempre necesariamente confusas, compuestas
de diversas percepciones confusas de cosas existen-
tes en la Naturaleza. Por ejemplo, cuando los hom-
bres se persuaden de que existen divinidades en las
selvas, en los ídolos, en las bestias, etc.; que existen
cuerpos de cuya sola combinación el entendimiento
puede nacer; que los cadáveres razonan, pasean, ha-
blan; que Dios se equivoca, y otros errores seme-
jantes. Por el contrario, las ideas que son claras y
distintas no pueden jamás ser falsas; pues las ideas
de las cosas que son concebidas clara y distinta-
mente, son, o bien absolutamente simples, o bien