TRATADO DE LA REFORMA DEL ENTENDIMIENTO
65
poder y de la naturaleza del entendimiento. Por
tanto, lo que constituye la forma del pensamiento
verdadero debe buscarse en este mismo pensa-
miento y deducirse de la naturaleza del entendi-
miento. Para dirigir, pues, nuestra inquisición,
pongámonos ante los ojos alguna idea verdadera de
la cual sepamos con la mayor certidumbre que el
objeto depende de nuestro poder de pensar y que
carece de objeto en la Naturaleza. En una idea de
esta especie podremos, pues, fácilmente, como se
infiere con claridad de lo que precede, realizar nues-
tra investigación. Por ejemplo, para formar el con-
cepto de una esfera, forjo una causa a voluntad, es
decir, que un semicírculo gira alrededor de un centro
y que una esfera aparece como engendrada por esta
rotación. Claro que esta idea es verdadera y, aunque
sepamos que esfera alguna ha sido jamás engendrada
de ese modo en la Naturaleza, ésa es, sin embargo,
una percepción verdadera y el medio más fácil de
formar el concepto de una esfera. Hay que reparar,
no obstante, que esta percepción afirma la rotación
del semicírculo, afirmación que sería falsa si no estu-
viera unida al concepto de la esfera o al de la causa
que determina el movimiento; es decir, hablando
absolutamente, si estuviera aislada, pues en tal caso