TRATADO DE LA REFORMA DEL ENTENDIMIENTO
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miento de un semicírculo es falso apenas se aísla en
el espíritu, y que es verdadero si se une al concepto
de la esfera o al de alguna causa que determine tal
movimiento. Y si, como aparece a primera vista, es
propio de la naturaleza de un ser pensante formar
pensamientos verdaderos, es decir, adecuados, es
cierto que nuestras ideas inadecuadas se deben úni-
camente a que somos una parte de un ser pensante,
del cual algunos pensamientos íntegros, algunos par-
ciales, constituyen nuestro espíritu.
(42) Aún debemos considerar aquí una coyuntu-
ra, que no valía la pena advertir cuando tratamos de
la ficción, y es la que origina el error mayor, como
sucede cuando algunas cosas presentes en la imagi-
nación lo están también en el entedimiento, esto es,
son concebidas clara y distintamente; en tal caso,
cuando lo distinto no es distinguido de lo confuso,
la certidumbre, es decir, la idea verdadera, se mezcla
a las ideas indistintas. Algunos estoicos, por ejemplo,
oyeron casualmente hablar del alma y también de la
inmortalidad, cosas que sólo imaginaban confusa-
mente. También imaginaban y percibían por el en-
tendimiento que los cuerpos más sutiles penetran
todos los demás y no son penetrados por ninguno.
Imaginando todo eso en conjunto y agregándole la