TRATADO DE LA REFORMA DEL ENTENDIMIENTO
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ria se fortalece con el concurso del entendimiento y
también sin él. Respecto del primer punto, cuanto
mas conocible es una cosa más fácilmente se retiene,
y al contrario, cuanto menos conocible es, más fá-
cilmente la olvidamos. Por ejemplo, si digo a alguien
muchas palabras sueltas, las retendrá con mucha
mayor dificultad que si se las comunico en forma de
relato. La memoria se fortalece también sin el auxilio
del entendimiento, en razón del vigor con el cual
una cosa material singular afecta la imaginación o el
sentido llamado común. Digo una cosa singular,
pues sólo las cosas singulares afectan la imaginación.
Si alguien, por ejemplo, ha leído una sola historia
amorosa, la retendrá muy bien mientras no lea varias
del mismo género, porque ella permanece sola en su
imaginación; pero si hay varias del mismo género, las
imagina a la vez y las confunde fácilmente. Digo
también una cosa material, porque sólo los cuerpos
afectan la imaginación. Dado, pues, que la memoria
se fortalece por el entendimiento y sin él, resulta que
ella debe ser alguna cosa distinta del entendimiento y
que respecto de éste considerado en sí mismo, no
hay memoria ni olvido. ¿Qué es, pues, la memoria?
Nada más que la sensación de las impresiones del
cerebro, unida a un pensamiento relativo a una du-