SPINOZA
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que se expresen negativamente muchas cosas que
son en realidad afirmativas y a la inversa, como in-
creado, independiente, infinito, inmortal, porque
efectivamente, imaginamos con mucha mayor facili-
dad sus contrarios y éstos se presentaron primera-
mente a los primeros hombres y acapararon los
términos afirmativos. Muchas afirmaciones y nega-
ciones nacen porque la naturaleza de las palabras se
acomoda a ello, pero no la naturaleza de las cosas;
por eso, si ignoráramos esto, tomaríamos fácilmente
lo falso por lo verdadero.
(48) Además, evitamos otra gran causa de con-
fusión, que impide que el entendimiento reflexione
sobre sí mismo: en efecto, cuando no distinguimos
entre la imaginación y el entendimiento creemos que
lo más fácilmente imaginado es también lo más claro
y que lo que imaginamos creemos conocerlo. Por
eso anteponemos lo que debe venir después: el or-
den verdadero según el cual debernos avanzar se ha
trastornado y ninguna conclusión legítima es posi-
ble.
(49) Para llegar ahora a la segunda parte de este
Método
48
, indicaré primero lo que me propongo en
48
La regla principal de esta parte, consiste, como se despren-
de de la primera, en revisar todas las ideas que encontramos