TRATADO DE LA REFORMA DEL ENTENDIMIENTO
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él y luego los medios para alcanzarlo. El propósito
es poseer Ideas claras; y distintas, es decir, tal como
provienen del pensamiento puro y no de los movi-
mientos fortuitos del cuerpo. Luego, para reducir
todas las ideas a la unidad, procuraremos encade-
narlas y ordenarlas de tal manera que nuestro espí-
ritu, en cuanto le sea posible, reproduzca
objetivamente lo que está formalmente en la natu-
raleza, considerada en su totalidad tanto como en
sus partes.
(50) En cuanto al primer punto, como ya lo he-
mos dicho, nuestro fin requiere que una cosa sea
concebida o bien por su sola esencia o bien por su
causa próxima: a saber, si una cosa existe en sí, o,
como se dice comúnmente, es causa de sí, ella debe-
rá ser conocida entonces por su sola esencia; si, por
el contrario, una cosa no existe en sí sino que requie-
re una causa para existir, entonces ella debe ser co-
en nosotros y que pertenecen al entendimiento puro, a fin de
distinguirlas de las que formamos por la imaginación. Esta
distinción se inferirá tanto de las propiedades de la imagina-
ción como de las del entendimiento.