TRATADO DE LA REFORMA DEL ENTENDIMIENTO
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de esas cosas no tiene conexión alguna con su esen-
cia, es decir, como ya lo hemos expresado, no es una
verdad eterna. Pero tampoco es necesario que co-
nozcamos esa sucesión, puesto que las esencias de
las cosas singulares sujetas al cambio no deben ser
inferidas de esta sucesión, o sea, de su orden de
existencia, el cual sólo brinda denominaciones ex-
trínsecas, relaciones o más bien circunstancias, todo
lo cual está harto alejado de la esencia íntima de las
cosas. Esta esencia, por el contrario, debe buscarse
sólo en las cosas fijas y eternas y también en las leyes
cine están en ellas, puede decirse, verdaderamente
codificadas y según las cuales se hacen y se ordenan
todas las cosas singulares; en realidad, esas cosas
singulares sometidas al cambio dependen tan ínti-
mamente y tan esencialmente, por decirlo así, de las
cosas fijas, que sin éstas no podrían existir ni ser
concebidas. Estas cosas fijas y eternas, aunque sean
singulares, serán, pues, para nosotros, a causa de su
omnipresencia y de su extensísimo poder, como
universales o géneros respecto de las definiciones de
las cosas singulares mudables y como las causas pró-
ximas de todas las cosas.
(58) Aunque sea así, una considerable dificultad
parece inherente a la tarea de llegar al conocimiento