SPINOZA
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de esas cosas singulares, pues concebirlas todas a la
vez sobrepasa con exceso las fuerzas del entendi-
miento humano. Pues el orden según el cual es ne-
cesario que una cosa sea concebida antes que otra,
no debe, como hemos dicho, inferirse de la sucesión
de las existencias ni tampoco de las cosas eternas,
pues en éstas todas las cosas singulares son por na-
turaleza simultáneas. Habrá, pues, necesariamente,
que buscar medios distintos de los que usamos para
conocer las cosas eternas y sus leyes; cosas que no
corresponde tratar aquí y tampoco es necesario
mientras no hayamos adquirido un conocimiento
suficiente de las cosas eternas y de sus leyes infali-
bles y mientras no conozcamos la naturaleza de
nuestros sentidos.
(59) Antes de intentar el conocimiento de las co-
sas singulares, corresponde tratar de los medios que
se refieren a este fin: saber utilizar nuestros sentidos
y realizar, según reglas y en un orden determinado,
experiencias suficientes para determinar la cosa que
se estudia, para concluir, en fin, según qué leyes
eternas cada cosa acontece, y adquirir conocimiento
de su naturaleza intima, como lo mostraré en su lu-