TRATADO DE LA REFORMA DEL ENTENDIMIENTO
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gar
*
. Aquí, para volver a nuestro designio, procuraré
solamente indicar lo que parece necesario para llegar
al conocimiento de las cosas eternas y para formar
sus definiciones ajustadas a las condiciones ya enun-
ciadas.
(60) Para eso es necesario recordar lo que se ha
dicho más arriba, es decir, que si el espíritu se con-
trae a un pensamiento cualquiera a fin de examinarlo
cuidadosamente y de deducir de él en buen orden lo
que legítimamente puede deducirse, en caso que sea
falso, descubrirá su falsedad; si, por el contrario, es
verdadero, entonces proseguirá felizmente
**
, dedu-
ciendo de él, sin interrupción alguna, cosas verdade-
ras. Esto, digo, es requerido para nuestro propósito;
pues sin un principio nuestros pensamientos no
pueden
***
ser determinados. Si queremos, pues, in-
vestigar cuál es la primera de las cosas, es necesario
*
Esta frase, que constituye la mayor parte del párrafo 59,
parece ser una nota agregada posteriormente. La palabra aquí,
por la cual comienza la frase siguiente, es la continuación de
las palabras no corresponde tratarlo aquí, que se encuentran en el
párrafo 58. Sobre esto, véase Leopold, ob. cit.—N. de
Appuhn.
**
Sigo la lección feliciter dada en nota por van Vloten y Land;
el texto dice faciliter.—N. de Appuhn.
***
Agrego a la frase latina tal como se encuentra en van Vlo-
ten y Land, una negación.—N. de Appuhn.