SPINOZA
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(70) VIII. Las ideas son tanto más perfectas
cuanto mayor es la perfección del objeto que expre-
san: no admiramos igualmente al artista que ha con-
cebido una iglesia cualquiera que al que ha ideado un
templo magnífico.
(71) No me detengo aquí en otros modos que
pertenecen también al pensamiento, como el amor,
la alegría, etcétera, pues ellos no conciernen a nues-
tro designio presente y no pueden ser concebidos
antes de haber percibido el entendimiento: quitado
éste, todo el resto desaparece.
(72) Las ideas falsas o imaginadas nada poseen
de positivo (como lo he mostrado suficientemente)
por lo cual merezcan la denominación de falsas y de
imaginadas; semejante designación corresponde a
una falta de conocimiento. Por eso las ideas falsas e
imaginadas no pueden, como tales, enseñarnos nada
de la esencia del pensamiento; este conocimiento
debe adquirirse de las propiedades positivas ya enu-
meradas: es decir, que se debe establecer alguna cosa
que sea común, de donde esas propiedades proce-
dan necesariamente, o sea, algo que, establecida su
existencia, esas propiedades se sigan necesariamente,
y suprimida su existencia, esas propiedades queden
suprimidas.