nunziana, completando mi astrosa y esbelta figura con un par de guantes viejos, amarillos e ilustres que había
encontrado por casa, y que porté en la mano, con mucho agrado por parte de ella, entrando así en la platea de
un teatro iluminado con luces de provincia, en una noche de estreno.
Las
ninfas
Francisco
Umbral
44