MAX .- Lee.
MADAMA COLLET .- Es un infierno de letra.
MAX .- Lee despacio.
MADAMA COLLET,
el gesto abatido y resignado, deletrea en voz baja la carta. Se
oye fuera una escoba retozona. Suena la campanilla de la escalera.
MADAMA COLLET.- Claudinita, deja quieta la escoba y mira qui
é
n ha llamado.
LA VOZ DE CLAUDINITA.- Siempre ser
á
Don Latino.
MADAMA COLLET.-
¡
V
á
lgame Dios!
LA VOZ DE CLAUDINITA.-
¿
Le doy con la puerta en las narices?
MADAMA COLLET.- A tu padre le distrae.
LA VOZ DE CLAUDINITA.-
¡
Ya se siente el olor del aguardiente!
M
Á
XIMO ESTRELLA
se incorpora con un gesto animoso, esparcida sobre el pecho la
hermosa barba con mechones de canas. Su cabeza rizada y ciega, de un gran car
á
cter
cl
á
sico arcaico, recuerda los Hermes.
MAX .-
¡
Espera, Collet!
¡
He recobrado la vista!
¡
Veo!
¡
Oh, c
ó
mo veo! -
¡
Magn
í
ficamente!
¡
Est
á
hermosa la Moncloa!
¡
El
ú
nico rinc
ó
n franc
é
s en este p
á
ramo
madrile
ñ
o!
¡
Hay que volver a Par
í
s, Collet!
¡
Hay que volver all
á
, Collet!
¡
Hay que
renovar aquellos tiempos!
MADAMA COLLET.- Est
á
s alucinado, Max.
MAX .-
¡
Veo, y veo magn
í
ficamente!
MADAMA COLLET.-
¿
Pero qu
é
ves?
MAX .-
¡
El mundo!
MADAMA COLLET
¡
A m
í
me ves!
MAX .-
¡
Las cosas que toco, para qu
é
necesito verlas!
MADAMA COLLET.- Si
é
ntate. Voy a cerrar la ventana. Procura adormecerte.
MAX .-
¡
No puedo!
MADAMA COLLET.-
¡
Pobre cabeza!
MAX .-
¡
Estoy muerto! Otra vez de noche.