M
Á
XIMO ESTRELLA
sale apoyado en el hombro de
DON LATINO. MADAMA
COLLET
suspira apocada, - y la hija, toda nervios, comienza a quitarse las horquillas
del pelo.
CLAUDINITA.-
¿
Sabes c
ó
mo acaba todo esto?
¡
En la taberna de Pica Lagartos!
ESCENA SEGUNDA
La cueva de
ZARATUSTRA
en el Pretil de los Consejos. Primeros de libros hacen
escombro y cubren las paredes. Empapelan los cuatro vidrios de una puerta cuatro
cromos espeluznantes de un novel
ó
n por entregas. En la cueva hacen tertulia el gato, el
loro, el can y el librero. ZARATUSTRA. abichado y giboso -la cara de tocino rancio Y
la bufanda de verde serpiente- promueve, con su caracterizaci
ó
n de fantoche, una
aguda y dolorosa disonancia muy emotiva y muy moderna. Encogido en el roto pelote
de una silla enana, con los pies entrapados y cepones en la tarima del brasero, guarda
la tienda. Un rat
ó
n saca el hocico intrigante por un agujero.
ZARATUSTRA.-
¡
No pienses que no te veo, ladr
ó
n!
EL GATO.-
¡
Fu!
¡
Fu!
¡
Fu!
EL CAN.-
¡
Guau!
EL LORO.-
¡
Viva Espa
ñ
a!
Est
á
n en la puerta
MAX ESTRELLA y DON LATINO DE HISPALIS.
El poeta saca
el brazo por entre los pliegues de su capa y lo alza majestuoso, en un ritmo con su
cl
á
sica cabeza ciega.
MAX .-
¡
Mal Polonia recibe a un extranjero!
ZARATUSTRA.-
¿
Qu
é
se ofrece?
MAX .- Saludarte y decirte que tus tratos no me convienen.
ZARATUSTRA.-
Yo
nada he tratado con usted.
MAX .- Cierto. Pero has tratado con mi intendente, Don Latino de Hispalis.
ZARATUSTRA.-
¿
Y
ese sujeto de qu
é
se queja?
¿
Era mala la moneda?
DON LATINO
interviene con ese matiz del perro cobarde, que da su ladrido entre las
piernas del due
ñ
o.
DON LATINO.- El maestro no est
á
conforme con la tasa y deshace el trato.