ZARATUSTRA.- El trato no puede deshacerse. Un momento antes que hubieran
llegado... Pero ahora es imposible: Todo el atadijo conforme estaba, acabo de venderlo
ganando dos perras. Salir el comprador, y entrar ustedes.
El librero, al tiempo que habla, recoge el atadijo que a
ú
n est
á
encima del mostrador y
penetra en la l
ó
brega trastienda, cambiando una se
ñ
a con
DON LATINO.
Reaparece.
DON LATINO.- Hemos perdido el viaje, Este zorro sabe m
á
s que nosotros. Maestro.
MAX .- Zaratustra, eres un bandido.
ZARATUSTRA.- Esas, Don Max, no son apreciaciones convenientes.
MAX .- Voy a romperte la cabeza.
ZARATUSTRA.- Don Max, respete usted sus laureles.
MAX .-
¡
Majadero!
Ha entrado en la cueva un hombre alto, flaco, tostado del sol. Viste un traje de antiguo
voluntario cubano, calza alpargates abiertos de caminante
y
se cubre con una gorra
inglesa. Es el extra
ñ
o
DON PEREGRINO GAY,
que ha escrito la cr
ó
nica de su vida
andariega en un rancio y animado castellano, trastoc
á
ndose el nombre en DON GAY
PEREGRINO.-Sin pasar de la puerta, saluda jovial y circunspecto.
DON GAY
.-
¡
Salutem plurimam!
ZARATUSTRA
.-
¿
C
ó
mo le ha ido por esos mundos, Don Gay?
DON GAY.-
Tan guapamente.
DON LATINO
.-
¿
Por d
ó
nde has andado?
DON GAY.-
De Londres vengo.
MAX .-
¿
Y viene usted de tan lejos a que lo desuelle Zaratustra?
DON
GAY
.- Zaratustra es un buen amigo.
ZARATUSTRA
.-
¿
Ha podido usted hacer el trabajo que deseaba?
DON
GAY.-C
umplidamente. Ilustres amigos, en dos meses me he copiado en la
Biblioteca Real, el
ú
nico ejemplar existente del Palmerin
de Constantinopla.
MAX .-
¿
Pero, ciertamente, viene usted de Londres?
DON GAY.-All
í
estuve dos meses.
DON LATINO.-
¿
C
ó
mo queda la familia Real?