MAX .-
¿
Ha dicho si volver
í
a?
EL CHICO DE LA TABERNA.- Entr
ó
, mir
ó
, pregunt
ó
y se fue rebotada, torciendo la
gaita.
¡
Ya la tiene usted en la puerta!
Enriqueta
LA PISA BIEN,
una mozuela golfa, revenida de un ojo, periodista y florista,
levantaba el cortinillo de verde sarga, sobre su endrina cabeza, adornada de peines
gitanos.
LA PISA BIEN.-
¡
La vara de nardos!
¡
La vara de nardos! Don Max, traigo para usted
un memorial de mi mam
á
: Est
á
enferma y necesita la luz del d
é
cimo que le ha fiado.
MAX .- Le devuelves el d
é
cimo y le dices que se vaya al infierno.
LA PISA BIEN.-De su parte, caballero.
¿
Manda usted algo m
á
s?
El ciego saca una vieja cartera, y tanteando los papeles con aire vago, extrae el d
é
cimo
de la loter
í
a y lo arroja sobre la mesa: Queda abierto entre los vasos de vino,
mostrando el n
ú
mero bajo el parpadeo azul del acetileno,
LA PISA BIEN
se apresura
a echarle la zarpa.
DON LATINO.-
¡
Ese n
ú
mero sale premiado!
LA PISA BIEN.- Don Max desprecia el dinero.
EL CHICO DE LA TABERNA.- No le deje usted irse, Don Max.
MAX .- Ni
ñ
o, yo hago lo que me da la gana. P
í
dele para m
í
la petaca al amo.
EL CHICO DE LA TABERNA.- Don Max, es un capic
ú
a de sietes y cincos.
LA PISA BIEN.-
¡
Que tiene premio, no falla! Pero es menester apoquinar tres
melopeas, y este caballero est
á
af
ó
nico. Caballero, me retiro salud
á
ndole. Si quiere
usted un nardo, se lo regalo.
MAX .- Est
á
te ah
í
.
LA PISA BIEN.- Me espera un cabrito viudo.
IVIAX.- Que se aguante. Ni
ñ
o, ve a colgarme la capa.
LA PISA BIEN.- Por esa pa
ñ
osa no dan ni los buenos d
í
as. P
í
dale usted las tres beatas a
Pica Lagartos.
EL CHICO DE LA TABERNA.- Si usted le da coba, las tiene en la mano. Dice que es
usted segundo Castelar.
MAX .- Dobla la capa y ahueca.
EL CHICO DE LA TABERNA.-
¿
Qu
é
pido?