EL OTRO GUARDIA.-
¿
Son ustedes periodistas?
DORIO DE GADEX.-
¡
Lagarto!
¡
Lagarto!
LA PISA BIEN.- Son
banqueros.
UN GUARDIA.- Si quieren acompa
ñ
ar a su amigo, no se oponen las leyes y hasta lo
permiten, pero deber
á
n guardar moderaci
ó
n ustedes. Yo respeto mucho el talento.
EL OTRO GUARDIA.- Caminemos.
MAX .- Latino, dame la mano.
¡
Se
ñ
ores guardias, ustedes me p donar
á
n que sea ciego!
UN GUARDIA.- Sobra tanta pol
í
tica.
DON LATINO.-
¿
Qu
é
ruta consagramos?
UN GUARDIA.- Al Ministerio de la Gobernaci
ó
n.
EL OTRO GUARDIA.-
¡
Vivo!
¡
Vivo!
MAX .-
¡
Muera Maura!
¡
Muera el Gran Fariseo!
CORO DE MODERNISTAS.-
¡
Muera!
¡
Muera!
¡
Muera!
MAX .- Muera el jud
í
o y toda su execrable parentela.
UN GUARDIA.-
¡
Basta de voces!
¡
Cuidado con el poeta curda!
¡
Se la est
á
ganando, me
caso en Sevilla!
EL OTRO GUARDIA.- A este habr
á
que darle para el pelo. Lo cual que ser
í
a l
á
stima,
porque debe ser hombre de m
é
rito.
ESCENA QUINTA
Zagu
á
n en el Ministerio de la Gobernaci
ó
n. Estanter
í
a con legajos. Bancos al filo de la
pared. Mesa con carpetas de badana mugrienta. Aire de cueva y olorfr
í
o de tabaco
rancio. Guardias so
ñ
olientos. Polic
í
as de la Secreta-Hongos, garrotes, cuellos de
celuloide, grandes sortijas, lunares rizosos y flamencos.-Hay un viejo chabacano -
biso
ñé
y manguitos de percalina- que escribe y un pollo chulap
ó
n de peinado
reluciente, con brisas de perfumer
í
a, que se pasea y dicta humeando un veguero. DON
SERAF
Í
N, le dicen sus obligados, y la voz de la calle SERAF
Í
N EL BONITO.-Leve
tumulto. Dando voces, la cabeza desnuda, humorista y lun
á
tico, irrumpe MAX
ESTRELLA.-DON LATINO le gu
í
a por la manga, implorante y suspirante. Detr
á
s
asoman los cascos de los Guardias. Y en el corredor se agrupan, bajo la luz de una
candileja, pipas, chalinas y melenas del modernismo.