CLARINITO.- Don Filiberto, nosotros no hemos faltado.
DON FILIBERTO.- Ustedes han celebrado la gracia, y la risa en este caso es otra
procacidad.
¡
La risa de lo que est
á
muy por encima de ustedes! Para ustedes no hay
nada respetable: i Maura es un charlat
á
n!
DORIO DE GADEX.-
¡
El Rey del Camelo!
DON FILIBERTO.-
¡
Benlliure un santi boni barati!
DORIO DE GADEX.- Dicho en valenciano.
DON FILIBERTO.- Cavestany, el gran poeta, un coplero.
DORIO DE GADEX.- Profesor de guitarra por cifra.
DON FILIBERTO.-
¡
Qu
é
de extra
ñ
o tiene que mi ilustre jefe les parezca un
mamarracho!
DORIO DE GADEX.- Un yerno m
á
s.
DON FILIBERTO.- Para ustedes en nuestra tierra no hay nada grande, nada digno de
admiraci
ó
n.
¡
Les compadezco!
¡
Son ustedes bien desgraciados!
¡
Ustedes no sienten la
Patria!
DORIO DE GADEX.- Es un lujo que no podemos permitirnos tengamos autom
ó
vil,
Don Filiberto.
DON FILIBERTO.- Espere usted que
¡
Ni siquiera pueden ustedes hablar en serio! Hay
alguno de ustedes, de los que ustedes llaman maestros, que se atreve a gritar viva la
bagatela.
¡
Y eso no en el caf
é
, no en la tertulia de amigos, sino en la tribuna de la Docta
Casa!
¡
Y eso no puede ser, caballeros! Ustedes no creen en nada: Son iconoclastas y son
c
í
nicos. Afortunadamente hay una juventud que no son ustedes, una juventud estudiosa,
una juventud preocupada, una juventud llena de civismo.
DON LATINO.- Protesto, si se refiere usted a los ni
ñ
os de la Acci
ó
n Ciudadana.
Siquiera estos modernistas, llam
é
mosles golfos distinguidos, no han llegado a ser
polic
í
as honorarios. A cada cual lo suyo.
¿
Y parece ser que esta tarde mataron a uno de
esos pollos de gabardina?
¿
Usted tendr
á
noticias?
DON FILIBERTO.- Era un pollo relativo. Sesenta a
ñ
os.
DON LATINO.- Bueno, pues que lo entierren.
¡
Que haya un cad
á
ver m
á
s, s
ó
lo importa
a la funeraria!
Rompe a sonar el timbre del tel
é
fono.
DON FILIBERTO
toma la trompetilla y
comienza una pantomima de cabeceos, apartes y gritos. Mientras escucha con el cuello
torcido y la trompetilla en la oreja, esparce la mirada por la sala, vigilando a los
j
ó
venes modernistas. Al Colgar la trompetilla tiene una expresi
ó
n candorosa de