LA VIEJA PINTADA.-Nos ponen piso.
LA LUNARES.- Dejadme una perra y me complet
á
is una peseta para 1 cama.
LA VIEJA PINTADA.-
¡
Ro
ñ
as, siquiera un pitillo!
MAX.- Toma un habano.
LA VIEJA PINTADA.-
¡
Guasibilis!
LA LUNARES.- Ap
áñ
alo, panoli.
LA VIEJA PINTADA.-
¡
S
í
que lo apa
ñ
o!
¡
Y es de sortija!
LA LUNARES.- Ya me permitir
á
s alguna chupada.
LA VIEJA PINTADA.- Este me lo guardo.
LA LUNARES.- Para el Rey de Portugal.
LA VIEJA PINTADA.-
¡
Infeliz!
¡
Para el de la Higiene!
LA LUNARES.-
¿
Y vosotros, astr
ó
nomos, no hac
é
is una calaverada?
Las dos pr
ó
jimas han evolucionado sutiles y clandestinas, bajo las sombras del paseo:
LA VIEJA PINTADA
est
á
a la vera de
DON LATINO DE HISPALIS, LA LUNARES,
a la vera de
MALA ESTRELLA.
LA LUNARES.-
¡
Mira qu
é
limpios llevo los bajos!
MAX.- Soy ciego.
LA LUNARES.-
¡
Algo ver
á
s!
MAX.- Nada!
LA LUNARES.- T
ó
came. Estoy muy dura.
MAX.-
¡
Un m
á
rmol!
La mozuela, con una risa procaz, toma la mano del poeta y, la hace tantear sobre sus
hombros y la oprime sobre los senos. La vieja s
ó
rdida, bajo la m
á
scara de albayalde,
descubre las enc
í
as sin dientes y tienta capciosa a
DON LATINO. .
LA VIEJA PINTADA.- Hermoso, vente conmigo, que ya tu compa
ñ
ero se entiende con
LA LUNARES.- . No te receles.
¡
Ven!
Si
se acerca alg
ú
n guindilla, lo apartamos con el
puro habanero.