Rinconada en costanilla y una iglesia barroca por fondo. Sobre las campanas negras,
la luna clara. DON LATINO y MAX ESTRELLA filosofan sentados en el quicio de una
puerta lo largo de su coloquio, se torna l
í
vido el cielo. En el alero de la iglesia p
í
an
algunos p
á
jaros. Remotos albores de amanecida. Ya se han ido los serenos, pero a
ú
n
est
á
n las puertas cerradas. Despiertan las porteras.
MAX.-
¿
Debe estar amaneciendo?
DON LATINO.- As
í
es.
MAX.-
¡
Y qu
é
fr
í
o!
DON LATINO.- Vamos a dar unos pasos.
MAX.- Ay
ú
dame, que no puedo levantarme.
¡
Estoy aterido!
DON LATINO.-
¡
Mira que haber empe
ñ
iado la capa!
MAX.- Pr
é
starne tu carrik, Latino.
DON LATINO.-
¡
MAX.- , eres fant
á
stico!
MAX.- Ay
ú
darne a ponerme en pie.
DON LATINO.-
¡
Arriba, carcunda!
MAX.-
í
No me tengo!
DON LATINO.-
¡
Qu
é
tuno eres!
MAX.-
¡
Idiota!
DON LATINO.-
¡
La verdad es que tienes una fisonom
í
a algo rara!
MAX.-
¡
Don Latino de Hispalis, grotesco personaje, te inmortalizar
é
en una novela!
DON LATINO.- Una tragedia, MAX.- .
MAX.- La tragedia nuestra no es tragedia.
DON LATINO.-
¡
Pues algo ser
á
!
MAX.- El Esperpento.
DON LATINO.- No tuerzas la boca, Max .
MAX.-
¡
Me estoy helando!