DON LATINO.- Es un secreto que debemos ignorar.
MAX.-
¡
C
ó
mo brilla el sol en las carrozas!
DON LATINO.- Max , si todo cuanto dices no fuese una broma, tendr
í
a una
significaci
ó
n teos
ó
fica... En un entierro presidido por m
í
, yo debo ser el muerto... Pero
por esas coronas, me inclino a pensar que el muerto eres t
ú
.
MAX.- Voy a complacerte. Para quitarte el miedo del augurio. me acuesto a la espera.
¡
Yo soy el muerto!
¿
Qu
é
dir
á
ma
ñ
ana esa canalla de los peri
ó
dicos, se preguntaba el
paria catal
á
n?
M
Á
XIMO ESTRELLA
se tiende en el umbral de su puerta. Cruza la costanilla un
perro golfo que corre en zigzag. En el centro, encoge la pata y se orina: El ojo
lega
ñ
oso, como un poeta, levantado al azul de la
ú
ltima estrella.
MAX.- Latino, entona el canci
ó
n.
DON LATINO.- Si contin
ú
as con esa broma macabra, te abandono.
MAX.- Yo soy el que se va para siempre.
DON LATINO.- Incorp
ó
rate, Max . Vamos a caminar.
MAX.- Estoy muerto.
DON LATINO.-
¡
Que me est
á
s asustando' MAX.- , vamos a caminar. Incorp
ó
rate.
¡
No
tuerzas la boca, condenado!
¡
MAX.- !
¡
MAX.- !
¡
Condenado, responde!
MAX.- Los muertos no hablan.
DON LATINO.- Definitivamente, te dejo.
MAX.-
¡
Buenas noches!
DON LATINO DE HISPALIS
se sopla los dedos arrecidos y camina unos pasos
encorv
á
ndose bajo su carrik ping
ó
n, orlado de cascarrias. Con una tos gru
ñ
ona
retorna al lado de
MAX ESTRELLA:
Procura incorporarle habl
á
ndole a la oreja.
DON LATINO.- Max , est
á
s completamente borracho y ser
í
a un crimen dejarte la
cartera encima, para que te la roben. MAX.- , me llevo tu cartera y te la devolver
é
ma
ñ
ana.
Finalmente se eleva tras de la puerta la voz achulada de una vecina. Resuenan pasos
dentro del zagu
á
n.
DON LATINO.-
se cuela por un callej
ó
n.
LA VOZ DE LA VECINA.- Se
ñá
Flora! i Se
ñá
Flora! Se le han apegado a usted la
mantas de la cama.
LA VOZ DE LA PORTERA.-
¿
Qui
é
n es? Esperarse que encuentre la caja de mixtos.