MADAMA COLLET.-
¡
Que no me lo lleven todav
í
a!
¡
Que no me lo lleven!
P
É
REZ.- No puede ser la funeraria.
DORIO DE GADEX.-
¡
Ninguno tiene reloj!
¡
No hay duda que somos unos potentados!
CLAUDINITA,
con andar cansado, trompicando, ha salido para abrir la puerta. Se
oye rumor de voces y la tos de
DON LATINO DE HISPALIS.
La tos cl
á
sica del
tabaco y del aguardiente.
DON LATINO.-
¡
Ha muerto el Genio!
¡
No llores, hija m
í
a!
í
Ha muerto y no ha muerto
... !
¡
El Genio es inmortal ... !
¡
Consu
é
late, Claudinita, porque eres la hija del primer
poeta espa
ñ
ol!
¡
Que te sirva de consuelo saber que eres la hija de V
í
ctor Hugo!
¡
Una
hu
é
rfana ilustre!
¡
D
é
jame que te abrace!
CLAUDINITA.- ,Usted est
á
borracho!
DON LATINO.- Lo parezco. Sin duda lo parezco.
¡
Es el dolor!
CLAUDINITA.-
¡
Si tumba el vaho de aguardiente!
DON LATINO.-
¡
Es el dolor!
¡
Un efecto del dolor, estudiado cient
í
ficamente por los
alemanes!
DON LATINO
tambal
é
ase en la puerta, con el cartapacio de las revistas en bandolera
y el perrillo sin rabo
N,
sin orejas, entre las ca
ñ
otas. Trae los espejuelos alzados sobre
la ' frente y se limpia los ojos chispones con un pa
ñ
uelo mugriento.
CLAUDINITA.- Viene a dos velas.
DORIO DE GADEX.- Para el funeral.
í
Siempre correcto!
DON LATINO.- Max , hermano m
í
o, si menor en a
ñ
os...
DORIO DE GADEX.- Mayor en prez. Nos adivinamos.
DON LATINO.-
¡
Justamente! T
ú
lo has dicho, bellaco.
DORIO DE GADEX.- Antes lo hab
í
a dicho el Maestro.
DON LATINO.-
¡
Madama Collet, es usted una viuda ilustre, y en medio de su intenso
dolor debe usted sentirse orgullosa de haber sido la compa
ñ
era del primer poeta
espa
ñ
ol!
¡
Muri
ó
pobre, como debe morir el Genio! i MAX.- , ya no tienes una palabra
para tu perro fiel! MAX.- , hermano m
í
o, si menor en a
ñ
os, mayor en...
DORIO DE GADEX.-
¡
Prez!
DON LATINO.- Ya pod
í
as haberme dejado terminar, majadero.
¡
J
ó
venes modernistas,
ha muerto el Maestro, y os llam
á
is todos de t
ú
en el Parnaso Hispano-Americano!
¡
Yo
ten
í
a apostado con este cad
á
ver fr
í
o sobre cu
á
l de los dos emprender
í
a primero el viaje,