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| Comentario
Cuando Alejandro Beletzky me dio a leer los originales de su libro, me embargó una sensación
compleja, mezcla de estupor y desconcierto. Estupor por haber vivido tantos años viendo pasar
la vida y sus compromisos como actores que ejecutaban una danza de la que yo no era parte
ni jamás lo seré. Cuando me sumergí en cada uno de los pasajes que enmarcaron su
compromiso con la vida, con la lucha, con la consecuencia, me di cuenta que había
descubierto, al fin, la razón de la existencia. Se la puede dilapidar en actos heroicos y carentes
de sentido; se la puede dejar pasar sin pena ni gloria; se puede desaparecer en los silencios
cómplices; se puede...
Alejandro eligió el camino de la consecuencia, del compromiso con la debida distancia que da
la objetividad. Eso fue lo que no le perdonaron: ser ecuánime y distante.
Para leer este libro es necesario seguir cada uno de los pasos que pueden elegirse: el espacio
del índice se convierte aquí en un fútil ejercicio en donde buscar apoyo a la lectura, pero el
sustento verdadero está dado por la capacidad que puede desplegarse adentrándose en el
personaje del relato, en lo multifacético de su experiencia joven y en la frescura de la
denuncia.
Este libro no es un rompecabezas de la memoria, es apenas una guía para saberse sabidos en
la tarea que nos toca desplegar en la vida: nacer, crecer, estudiar, elegir la carrera, equivocarse,
volver a empezar y descubrir que no todo está dicho hasta que lo digamos.
Eso es lo que pretende Beletzky decir en estas páginas: poner énfasis en el compromiso,
desnudarse de todo, de lo que fuimos y lo que se pretende esconder, porque al final, la verdad
es posible...
La Primera Parte es una somera y a la vez profunda mirada de los primeros tiempos de su vida
y lo que se inyecta en el alma cuando se viene de una cuna marcada por la dignidad.
La Segunda es el lugar de la elección casi mística del futuro en que se pretende desarrollar la
vida.
La Tercera es el descubrimiento de la realidad del mito desplegado que sucumbe, no por lo
erróneo del sueño – sino por la vulgaridad de quienes lo gobiernan.
La Cuarta es el apéndice en donde se acumulan las causas judiciales que duermen en los
cajones y que jamás obtendrán espacio para la condena..
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| Autor : Beletzky Alejandro |
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