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Comentario
Él era un artista; las cosas como las que le pasaron, algunas veces les pasan a los artistas.
Él era alemán; las cosas como las que le pasaron, algunas veces le pasan a los alemanes.
Él era joven, apuesto, estudioso, entusiasta, metafísico, descuidado, incrédulo, despiadado.
Y siendo joven, apuesto, y elocuente, también fue amado.
Él era un huérfano, bajo la tutoría del hermano de su difunto padre, su tío
Wilhelm, en cuya casa él había vivido desde su temprana infancia; y aquella
que lo amó era su prima, Gertrude, a quien le juró que amaba, a cambio.
¿l la amaba? Sí, cuando por primera vez se lo juró, sí. Pero pronto su pasión
terminó; ¡y cómo al final se convirtió en un sentimiento miserable en el egoísta
corazón del estudiante! ¡Pero que bello sueño, cuando él tenía solo diecinueve
años, y había regresado de su aprendizaje con un gran pintor en Amberes, y
ellos vagaban juntos en los más románticos alrededores de la ciudad, con
rosado crepúsculo o con la divina luz de luna o la brillante y jovial luz matinal!
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