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Comentario
El otro día estaba caminando rumbo a la Universidad y un tipo con un Mustang
realmente nuevo me dio un aventón. Ninguno de los dos dijo nada durante un buen rato
—ustedes saben como es el Universo— y entonces, percatándome de un pequeña y linda
muñeca de plástico que tenía junto al túnel de transmisiones a su lado, comencé una de
esas conversaciones sin forma, la clase de conversaciones que no tienen finalidad alguna
sino mantener a raya el silencio. Le pregunté por la muñeca. Era una chica, con el cabello
negro y corto, una cara plena, cálida y amistosa, bonita, dulce, con una corta minifalda...
la muñeca tenía largas piernas, se veía sexy, la clase a la que las niñas le compran
diferentes estuches de ropa para vestirlas de una u otra manera. La clase de muñeca a la
moda y con estilo que preocupa a la mayoría de ellas todo el día, mientras se sientan
sobre el piso frente al televisor...
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