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Comentario
Que esta obra, querido lector, se consuma como ínfimo
holocausto en el altar de la humanidad y por amor a Ella!
La humanidad actual sufre una sed abrasadora y en vez
de acudir a las fuentes vivas para calmar su ansia, corre a
apagarla con la propia sangre y la acritud de la sangre
aumenta la sed.
Todo hombre busca la dicha y en aras de su propia dicha,
sacrifica a! hermano, al hijo y a la esposa y una vez consuma-
do el sacrificio ve que la felicidad se desvaneció como el
humo.
Entonces inventa las religiones, escuelas y partidos polí-
ticos con la creencia de que en la unión se halla la fuerza;
pero estas mismas religiones, escuelas y partidos se convierten
en enemigos acérrimos del hombre, porque están basados
sobre el
egoísmo y el amor personal desenfrenado.
Pero el ser humano, hijo de los dioses, jamás se consideró
vencido y aspiró eternamente a conquistar el tesoro perdido
de la felicidad y comenzó a desafiar a los mismos dioses con
el arma más poderosa que es la ciencia; pero también encon-
tró que esta arma es muy peligrosa hasta en las manos de su
propio inventor y que millones de los inventores fueron las
primeras víctimas de la misma ciencia inventada por ellos.
Esto ha sido el estado de la humanidad hasta hoy.
Surgieron de las masas, algunos seres que quisieron re-
formar y regenerar al mundo con la doctrina del amor, tra-
zaron un nuevo camino que conduce a la felicidad; pero fueron
perseguidos; unos murieron locos, otros envenenados y otros
crucificados.
Sin embargo, el mundo sigue su marcha, en busca de la
felicidad y de la verdad.
Pero ¿qué es felicidad y qué cosa es la verdad?
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