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Comentario
Es difícil sostener que la Razón Vital de los pueblos,
como la Razón Vital de las personas, carece de proyec-
ción histórica, es decir, de lo que se llama sentido tras-
cendente. Al amparo de la discutida pero no desmentida
Ley de Finalidad, cabe, más bien lo contrario: si las per-
sonas, cada uno de nosotros, es único en relación a todos
los demás que nacemos y vivimos para algo muy concre-
to (el realizar una específica potencialidad) la célula so-
cial, de que formamos parte, es una pieza única e irre-
petible en el concierto de pueblos y naciones, a su vez,
complementarias entre sí hasta cubrir un hueco y pres-
tar un específico colorido al “puzzle” universal. De ahí
nace lo que habrá de ser aceptado como “función histó-
rica” de todos y cada uno de los pueblos, cuya más noble
acepción es la de prestar la fuerza de la unión a una co-
munidad de personas comprometidas en la realización
de un proyecto que de todos depende y a todos afecta.
La sucesión de generaciones y de avatares históricos,
junto con el peculiar aprovechamiento o uso de sus re-
cursos, condiciona la capacidad de acción de los pueblos...
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| Autor : Fernandez Benayas |
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