 |
|
Comentario
Señor Martín Gil. Estimado colega:
Recibí su libro “Agua Mansa” y dije: un libro más que leer y una
carta más que escribir.
Lo dejé sobre una mesa durante varios días y lo vi cambiar de po-
sición según los acomodos que me hacían en el escritorio.
Por fin lo tomé y leí el prólogo, y después lo dejé reposar un po-
co; a los tres días lo tomé de nuevo y leí varios capítulos; horas más
tarde concluí su lectura.
Puedo decirle que la mayor parte de sus capítulos me han encan-
tado: Asamblea Microscópica, La Cosecha, Divagaciones de un zapa-
tero, Arborifobia cordubensis y otros, por ejemplo: la descripción de la
cosecha, de mano maestra, es un cuadro; la Asamblea, Divagaciones y
Arborifobia están escritas con una ironía de buen género, humorista,
sarcástica y erudita.
Todo su libro es una pura metáfora; podría decirse que usted no
ha expresado nada directamente; pero la crítica, la burla, la condena-
ción suave de los hechos que toma por tópicos, salen vivientes de su
mano: este modo de censurar la sociedad me agrada mucho y es muy
difícil.
Varias veces usted toma un tema insignificante, y por el fino es-
tilo en que lo trata, y por las deducciones inopinadas que de él saca,
me hace recordar obras clásicas de autores de renombre en el mundo,
que han mezclado el buen humor al sarcasmo en páginas instructivas
y delicadas.
El reproche hiere cuando es directo, pero cuando resulta de un
análisis, se toma con entera conformidad
|
|