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Comentario
El Centro de Gobierno de Investigación estaba siempre atareado al acercarse el día primero del mes, ya
que entonces se calculaban y distribuían todas las asignaciones para fondos de investigación y, en los
grandes computadores subterráneos, se iniciaba la primera semana de operación de los cheques de
Gobierno.
En la mañana de un lunes, el día tercero del mes, John Mark recibió una comunicación que repercutió
considerablemente sobre su equilibrio durante unas dos semanas, aunque luego, por supuesto, no tuvo
importancia.
Mark estaba sentado a su mesa en el despacho de Ingresos, clasificando peticiones para iniciar la
investigación. Su tarea era puramente rutinaria y consistía en traducir los distintos tipos de peticiones a un
idioma que los computadores pudieran entender; sólo una de cada cincuenta solicitudes requería una labor
mental y únicamente una de cada mil precisaba contactos personales. Su mente, cómodamente adaptada a
un modelo suave y ordenado, no se veía turbada más que por hechos de naturaleza excepcional...
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