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Comentario
Esta es la historia de la abadesa Radegunda y de lo que aconteció cuando
llegaron los hombres del Norte. La cuento no como me la contaron sino como
la presencié, pues entonces era yo un niño y la abadesa había hecho de mí su
mascota y recadero, aunque la vieja y seria guardiana, Cunigunda, que había
sobrevivido a la abadesa anterior, decía que yo estaba más en la abadía que
fuera de ella, y que era un escándalo. Pero la abadesa, benévola, se limitaba a
decir...
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