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Comentario
Debo mi gratitud a Carol Breakstone, quien me ayudó en la investigación
sobre la magia tradicional de la frontera americana. El material que logró
reunir ha resultado ser una rica mina de ideas arguméntales y detalles sobre
la vida en los territorios del noroeste durante su período de la frontera.
También hice amplio uso de la información contenida en A Field Guide to
America's History (Facts of File, Inc.), de Douglass L. Brownstone, y en The
Forgotten Crafts (Knopf), de John Seymour.
Scott Russell Sanders contribuyó al poner en mis manos un ejemplar de su
deliciosa serie histórica Wilderness Plots: Tales About the Settlement of the
American Land (Quill). Su obra me demostró cuánto podía lograrse con un
tratamiento realista de la vida de la frontera y me mantuvo en la senda
correcta en mi siguiente proyecto, Alvin el Hacedor.
Y, aunque haya fallecido hace largo tiempo, es considerable mi deuda con
William Blake (1757-1827), por haber escrito los poemas y refranes que tan
bien quedan en labios de Truecacuentos.
Pero, sobre todo, estoy en deuda con Kristine A. Card por el inapreciable valor
de sus opiniones, su aliento y la edición y corrección de pruebas, y por haber
hecho de nuestros hijos —sin ayuda— seres amables, sabios y de buenos
modales, dispuestos a perdonar a su padre cuando no es ejemplo cabal de
estas virtudes
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