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| Comentario
La llegada de Ambrose Gwinet, el 24 de junio de 1842, no debió
ser un acontecimiento excepcional para Marco Aurelio y Laura Bierce,
sus padres. Otros nueve hijos ya congestionaban la cabaña de madera
donde vivían, en Horse Cave, campo religioso de Meigs County, Ohio.
Poca y pobre fue la educación que pudo recibir en los primeros años,
aparte lo aprendido en su trabajo como agricultor en la granja de su
familia y en otras tres ocupaciones que se le conocen: aprendiz de
imprenta, peón en un horno de ladrillos y mozo en una cantina.
Según parece, de aquella infancia vivida en un ambiente presun-
tamente sórdido, conservó un odio imperecedero para con todos los
suyos, de padres abajo, sin discriminación de grado de parentesco. Más
tarde este sentimiento florecería en parricidios literarios exorcisantes:
“En las primeras horas de una mañana del mes de junio de 1872 asesi-
né a mi padre, hecho que, por entonces, causó en mi una profunda
impresión”
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