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Comentario
La solución está en poder estimular una mayor
secreción propia de hormona del crecimiento. Los
adultos entre 25 y 45 años tienen una considerable
reserva de HC en la glándula pituitaria, alrededor de
unos diez miligramos, que si fuesen capaces de
liberar supondría cantidad más que suficiente para
incitar unos cambios físicos considerables.
Una vez en la sangre la hormona del crecimien-
to viaja hasta el hígado donde es metabolizada y
destruida en un par de horas, pero durante ese
proceso se pone en marcha la producción de fac-
tores de crecimiento similares a la insulina, llama-
dos también somatomedinas. Las somatomedinas
generadas en el hígado se usan entonces para
controlar el crecimiento estable de los músculos,
principalmente durante la noche.
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