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Comentario
Desde que escribí El nombre de la rosa recibo muchas cartas de lectores que
preguntan cuál es el significado del hexámetro latino final, y por qué el título
inspirado en él. Contesto que, se trata de un verso extraído del De contemptu
mundi de Bernardo Morliacense, un benedictino del siglo XII que compuso
variaciones sobre el tema del ubi sunt (del que derivaría el mais oú sont les neiges
d'antan de Villon), salvo que al topos habitual (los grandes de antaño, las ciudades
famosas, las bellas princesas, todo lo traga la nada) Bernardo añade la idea de que
de todo eso que desaparece sólo nos quedan meros nombres. Recuerdo que
Abelardo se servía del enunciado nulla rosa est para mostrar que el lenguaje puede
hablar tanto de las cosas desaparecidas como de las inexistentes. Y ahora que el
lector extraiga sus propias conclusiones.
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