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Comentario
Era este Epiktistes la máquina Ktistec? ¿Quién lo hubiese creído? La masa principal de
Epikt estaba cinco pisos debajo de ellos, pero él había instalado una extensión de sí mismo
hasta aquel pequeño tejadillo. Lo único que se necesitaba era un cable de un metro de
diámetro con una cabeza funcional montada en el extremo
¡Y qué cabeza había escogido! Era una cabeza de serpiente de mar, una cabeza de dragón,
de cinco pies de longitud y copiada de un antiguo carnaval. Epikt se había dado también a sí
mismo un lenguaje humano, una mezcla de irlandés, hebreo y holandés que parecía sacada
de un viejo vodevil.
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