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Comentario
Había un verde e infernal matiz de luz dentro del cubo de metal. Era la luz que hacía
que la piel de un pálido de muerte de la criatura que estaba sentada frente a los controles
pareciera desganadamente verde.
Un solo ojo labrado en facetas, en el centro delantero de la cabeza, observaba los siete
diales sin parpadear. Desde que habían dejado Xandor, ese ojo jamás se había apartado
de los diales. El sueño era algo desconocido para la raza galáctica a la que pertenecía
Kar-388Y. La piedad también era algo desconocido. Una simple mirada a los agudos y
crueles rasgos que había debajo del facetado ojo podía haber probado eso.
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