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Comentario
Hay una suave frescura en las noches de Londres, como si una brisa extraviada
hubiera perdido a sus compañeros de parranda en las tierras altas de Kent y hubiera
entrado furtivamente al pueblo. Las aceras están un poco humedas y brillantes. En
nuestros oídos, que a esta hora tardía se tornan muy agudos, golpea el sonido de
alguna pisada lejana. El sonido de los pasos se vuelve más y más fuerte, llenando toda
la noche. Y una figura enfundada de negro pasa de largo, dirigiendo sus pisadas hacia
la oscuridad. Uno que viene de bailar se dirige a casa. En algun lugar, un baile ha
cerrado sus puerras y ha terminado. Sus luces amarillentas se han apagado, sus
músicos callan, sus bailarines se han ido con el aire de la noche, y el Tiempo ha dicho
al respecto "Que sea pasado y cerrado, y puesto entre las cosas que he guardado".
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