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Comentario
1 - ¡EI doctor D. prescribe!
Es cierto que Bill nunca se dio cuenta de que el sexo era la causa de todo aquello, pero
de vez en cuando tenia sus sospechas.
—¡Es un pie de sátira! —le rugió al medico—. Vera, cerebro de mierda, ¡a mi no me
parece tan divertido!
Afortunadamente, el doctor Delazny era un civil, ya que de lo contrario la ofensa militar
cometida por Bill habría sido gravisima. El medico retrocedió ante el poder oratorio de Bill
(y ante la cebolla que se había comido a la hora del almuerzo), mientras sus ojos
parpadeaban detrás de unas gafas redondas de culo de botella.
—No, soldado. Un pie de sátiro. Era una criatura de la mitología griega, un hombre-
bestia de lujuria rampante que copulaba desde la aurora hasta el ocaso, y también
durante toda la noche.
Bill podía comprenderlo. El mismo se sentía bastante necesitado. Cuando le habían
enviado allí, al hospital militar de Coloctomia IV, habían hablado de C y B. Para cualquier
soldado, C y B significaba Celo y Bebida, lo cual, a su vez, implicaba la presencia de: a)
hembras humanas, y b) grandes cantidades de bebida alcohólica. Dado que el hospital
tenia un bar muy bien provisto en el deposito de cadáveres, lo ultimo estaba bien
garantizado. Sin embargo, desafortunadamente, las enfermeras de aquella casa de locos
todavía eran robots. Cuando salió a tientas de su primera y heroica borrachera, se
encontró tentando a una de ellas lo cual fue altamente insatisfactorio, así como oxidado.
Así que ahora, en aquella sala de revisión, Bill se rascaba los finos cabellos con una de
sus manos derechas, y se miraba el pie. Tenia un aspecto bastante repulsivo.
—¿Que le esta pasando? —gimoteo.
—Esa es una buena pregunta —dijo el doctor Delazny—. Tendré que extraer una
muestra celular para confirmar mis sospechas... Pero, soldado, creo que ha contraído una
horrible infección espacial que consiste en un mosaico de plasmoides psicosomaticos
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