 |
|
Comentario
N
o he contado antes esta historia, y nunca pensé que lo haría –
no exactamente porque tuviera miedo a no ser creído, sino
porque sentía vergüenza… y porque la historia era
mía.
Siempre he creído que al contarla, me devaluaría tanto a mí
como a la historia en sí misma, la haría pequeña y más
mundana, no mucho mejor que una historia amateur de
fantasmas contada antes de apagar las luces. Creo que también
tenía miedo de que si la contaba, escucharla en mis oídos me
haría dejar de creerla a mí también. Pero desde que murió mi
madre no he podido dormir muy bien. Permanezco en un ligero
sopor y despierto de golpe otra vez, totalmente lúcido y
temblando. Dejar la lamparilla de noche encendida funciona,
pero no tanto como podrías pensarlo. Hay muchas más sombras
en la noche, lo has notado? Aún con luz hay tantas sombras.
Las largas pueden ser sombras de cualquier cosa que se te
ocurra.
Cualquier cosa.
Yo era un muchacho en la Universidad de Maine cuando la Sra.
McCurdy llamó para contarme sobre mami. Mi padre murió
cuando yo era aún muy joven para recordarlo y fui hijo único,
así que solo éramos Alan y Jean Parker contra el mundo. La
señora McCurdy, quien vivía calle arriba, llamó al apartamento
que yo compartía con otros tres muchachos. Había conseguido
el número telefónico de la pizarra-magneto recordatorio que má
tenía adherida en la nevera.
| |