 |
|
Comentario
Y el Día de la Cólera llegó. El cielo resonó con trompetas angustiantes, ominosas. Por todas partes las
secas rocas se alzaron gimiendo, y cayeron desmoronadas. Luego el cielo se hendió, y en el resplandor
apareció un trono de fuego blanco, en un arco iris que ardía verde.
Los relámpagos zigzagueaban desde todos los horizontes. Alrededor del trono flotaban siete
majestuosas figuras vestidas de blanco, con cintas doradas cruzando sus pechos; y cada una llevaba en su
gigantesca mano una redoma que humeaba hacia el cielo.
Desde el resplandor del trono llegó una voz:
—Seguid vuestros caminos, y verted vuestras redomas de la cólera de Dios sobre la Tierra.
Y el primer ángel descendió, y vació su redoma en un torrente de oscuridad que humeó por encima de
toda la desierta Tierra. Y se hizo el silencio.
| |