 |
|
| Comentario
Sr. Editor del Español:
Muy Sr. mío: Hace algunos días que recibí una carta de Cádiz escrita
por un sujeto de indudable crédito y veracidad, e impuesto bastante a
fondo en los negocios públicos, de la cual he creído conveniente dar a
Vd. noticia, porque según veo, Vd. tiene muy pocas directamente de
aquel pueblo. Mis noticias no son agradables, y si yo hubiera de
publicarlas con mi nombre seguramente no habrían salido de mi
cartera; mas como Vd. en estas materias tiene ya poco que perder,
quiero decir, como el odio que Vd. ha excitado en muchos de sus
paisanos no ha de crecer ni menguar porque diga Vd. algo de nuevo
que les disguste, me determino a mandar mis noticias, envueltas en un
centón de reflexi ones, por si quiere Vd. publicarlas, y, como decimos
comúnmente, sufrir por mí las pedradas.
«Ya sabe Vd., dice mi amigo de Cádiz, que yo he sido de los más
alegres en materias de revolución de España; pero he venido
últimamente a caer en mucho desaliento. Las Cortes, en que teníamos
puestas nuestras últimas esperanzas, han errado el golpe, y no han
excitado, o no han sabido conservar el espíritu público que podía
salvarnos. Perd ida la primera ocasión es difícil que puedan hacer nada.
Y no es porque no haya en las Cortes hombres de mucho provecho; no
porque en general sus individuos carezcan de buena intención, ni
patriotismo, sino porque, siendo muy buenos, no son lo que las
circunstancias de España exigían: han hablado y no han hecho nada.
|
| Autor : Blanco White J.Maria |
| |
| |