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Comentario
He leído en los periódicos —dije apurando mi cerveza— que la nueva máquina del tiempo de
Stanford ha sido adelantada dos días en el tiempo, llevando en su interior un ratón blanco que no padeció
efectos nocivos.
Jack Trent asintió y dijo, muy serio:
—Lo que deberían hacer con ese invento es retroceder algunos millones de años y averiguar que
ocurrió con los dinosaurios.
Durante los últimos minutos yo había estado observando casualmente a Hornby, que ocupaba la mesa
vecina. El individuo alzó los ojos y se encontró con mi mirada. Estaba solo y a su lado tenía una botella de
la que había bebido la cuarta parte. Tal vez por eso no habló en ese momento
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