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Comentario
El tercer oficial (en entrenamiento, así que en realidad era simplemente el ayudante
del tercer oficial) dio unos pasos por el corredor de la gran nave espacial en dirección al
recinto de meditación. Aunque ya llevaba cuatro años estudiando las once clases
distintas de naves espaciales, la presente era nueva, impresionante y mucho más
compleja, mucho más debido a que ésa se trataba de una nave Clase Dos,
absolutamente autónoma en cuanto a mantenimiento y con una posibilidad indefinida
de recorrido. A distinción de otras naves espaciales, no llevaba el nombre del planeta
de origen sino del de destino, Cephes 5, y como todas las naves médicas, le estaba
permitido entrar en cualquier puerto de la galaxia.
Sabía que había tenido suerte en que se lo destinara a esta nave para completar
su entrenamiento, y a los veintidós años era lo suficientemente joven y romántico como
para dudar de su buena fortuna y bendecir su buena estrella continuamente
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