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Comentario
PROLOGO: Investigación; anexión.
El sol, a una distancia de dieciséis años luz, es un poco más débil que la estrella que
se encuentra en el extremo de la espada de Orión y por tanto no podía haber contribuido
mucho al centelleo que se produjo en las lentes de diamante de la extraña máquina. Más
de uno de los observadores tuvieron claramente la impresión de que aquello estaba
echando una última mirada al sistema planetario en el que había sido construido. Ello
hubiera sido algo lógico en un ser sensible y sentimental, pues estaba cayendo en el gran
objeto oscuro, que no distaba ya más que unas pocas millas.
Cualquier planeta ordinario habría brillado extraordinariamente a tal altura, y Altair es
una excelente iluminadora y se encontraba en las mejores condiciones de posición en
aquel momento.
Altair no es una estrella variable, pero gira con la suficiente rapidez como para
extenderse considerablemente, y el planeta se encontraba en la parte de su órbita en la
que recibe el máximo beneficio de las regiones polares más calientes y brillantes. A pesar
de ello, la gran masa de ese mundo se veía como una mancha borrosa que apenas
brillaba algo más que la Vía Láctea, que le servía de fondo. Daba la impresión de que el
blanco brillo de Altair, en lugar de servir para iluminar algo, estuviera siendo succionado y
se disipase
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