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Comentario
El Vende-cielo, el mismísimo señor Furtivo, hocico de zorro, ojillos de hurón,
escurridizo como una serpiente, vivía bajo las Rocas. Hacía mucho tiempo que las
Rocas dejaran de ser un complejo habitacional de categoría. Construido en gran estilo
sobre un solar mefítico (para transformarlo), la tierra mefítica había ganado la partida.
Los departamentos de las Rocas habían ido perdiendo esplendor a medida que se
subdividían una y otra vez, y ahora no eran más que oropel. Las Rocas habían
envejecido. Sus colores, antaño pastel, eran ahora grises y pardos mortecinos.
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