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Comentario
CLAUS EL GRANDE Y CLAUS EL PEQUEÑO
3
En cierta aldea vivían una vez dos paisanos del
mismo nombre. Ambos se llamaban Claus, pero
uno de ellos tenía cuatro caballos y el otro
solamente uno. Y para distinguirlos, la gente
llamaba al dueño de los cuatro caballos “Claus el
Grande” y al que sólo poseía uno “Claus el
Pequeño”. Ahora os contaré lo qué les ocurrió a
esos dos hombres, pues ésta es una historia verídica.
Durante toda la semana, el pobre Claus el
Pequeño tenía que arar la tierra para Claus el
Grande y prestarle su único caballo, pero una vez
cada siete días -el domingo- Claus el Grande le
prestaba a él sus cuatro caballos. ¡Y con qué orgullo
Claus el Pequeño hacía restallar el látigo, cada
domingo, sobre aquellos cinco animales! Porque ese
día era como si fueran realmente de su propiedad.
El sol brillaba esplendorosamente, las campanas
de la iglesia tañían alegres, y la gente pasaba, vestida
con sus mejores galas y llevando bajo el brazo su
libro de oraciones. Y todos miraban a Claus el Pe-
queño que araba con sus cinco caballos. Y él se
sentía tan orgulloso que restallaba el látigo y decía:
-¡Arre, mis cinco caballos
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