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Comentario
7 de enero de 18... A las cinco de la tarde Ambrosio Carabín, por-
tero segundo o tercero (no lo sé bien) de esta ilustre escuela literaria,
cerraba la gran puerta verde de la fachada oriental, y, después de me-
terse la llave en el bolsillo, se quedaba contemplando al propietario de
la cátedra de Literatura general y española, que bajaba, bien envuelto
en su gabán ceniciento, por la calle de Santa Catalina. Carabín, es casi
seguro, pensaba a su manera: –¡Y que este insignificante, que ni toga
tiene, me obligue a mí, con mis treinta años de servicios, a estar de
plantón toda la tarde porque a él se le antoje tener clase a tales horas en
vez de madrugar como hacen otros que valen cien veces más, según lo
tienen acreditado!
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| Autor : Alas Clarin Leopoldo |
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