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Comentario
LA TORRE PROHIBIDA
continúa el hilo narrativo enhebrado en
LA ESPADA ENCANTADA
, y lo hace
prácticamente con los mismos personajes. Se trata de Damon Ridenow, el sensible Lord del
Comyn que tuvo que dejar la Torre de Arilinn rechazado por la Celadora Leonie y que aquí se
alzará como el elemento central de una de las más profundas subversiones de las costumbres
darkovanas. Junto a él, el terrano Andrew Can es aquel que, sorprendentemente, demostró
poseer también el laran telepático que se creía exclusivo de los darkovanos y así pudo contactar
con la Celadora Calista, perdida en el supramundo astral, y colaborar en su salvación. Ellos dos
forman ahora la vertiente masculina del cuarteto protagonista de
LA TORRE PROHIBIDA
que se
completa con sus esposas, las mellizas Ellemir y Calista.
Calista parece dispuesta a renunciar a sus votos como futura Celadora por amor al terrano
Andrew, pero cumplir con las consecuencias de su decisión no será tan fácil y así lo constata la
misma Calista, que, en su boda con el terrano, se da cuenta duramente de que «todas las
elecciones producen arrepentimiento». Se retoma así el tema de la dificultad de ser libre y de
las consecuencias de la propia libertad, uno de los temas centrales en la ya famosa serie de
Darkover a la que Susan M. Shwartz ha etiquetado justamente como una «ética de la libertad».
Pero
LA TORRE
PROHIBIDA incluye una dedicatoria que parece haber tenido gran repercusión en la
propia novela. Se trata de esa referencia que Bradley hace a «Theodore Sturgeon, que fue el
primero que exploró las cuestiones que, directa o indirectamente, subyacen a casi todo lo que
he escrito». Y esa es una referencia infalible para afirmar que
LA TORRE PROHIBIDA
tiene como
tema central el del amor en todas sus facetas.
Para los lectores y aficionados a la ciencia ficción, Tbeodore Sturgeon es uno de los grandes
maestros del género y es precisamente quien ha abordado el tema del amor con mayor
intensidad, interés y efectividad. Se trata de una concepción del amor que, sin rehuir la
vertiente sexual, la sobrepasa en mucho y lo configura como la barrera segura contra la soledad
y la incomprensión, al tiempo que constituye uno de los más evidentes caminos para la
realización personal aunque no deje de estar también plagado de renuncias.
En
LA TORRE PROHIBIDA
, Marión Zimmer Bradley aborda con la extensión suficiente el tema
central que Sturgeon fijó magistralmente en sus relatos y novelas cortas. Y el punto de vista de
Bradley es, al mismo tiempo, complementario y seguidor del de Sturgeon. Bradley nos lleva de
la mano para advertir las reticencias del terrano Andrew a aceptar ciertas costumbres sexuales y
amorosas de los darkovanos, incluyendo la confusa sexualidad que se le ofrece, a la que no son
ajenos ciertos perfiles tal vez homosexuales, que despiertan todos sus recelos. Y es
precisamente el personaje del terrano Andrew el que nos hace apreciar la complejidad del
entramado cultural de Darkover en lo que respecta al amor y al sexo. Andrew actúa en
definitiva como esa figura tan querida por los sociólogos del «observador-participante» que
interviene íntegramente en los hechos sin dejar de establecer el contrapunto cultural necesario
para apreciar la profundidad de la sociedad estudiada.
De ahí que, paulatinamente, vayan surgiendo a la luz los tabúes a los que debe enfrentarse
Andrew en su aceptación (primero casual y después voluntaria) de la cultura darkovana, tan
parecida y, al mismo tiempo, tan distinta de la terrana.
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