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Comentario
Escribo el siguiente relato bajo pseudónimo.
No hago uso del anonimato con ánimo de esconderme. Creo en la universalidad de mi historia.
Por eso no tiene nombre propio.
El YO de mi historia podría ser el YO de esa mujer, de ese hombre, de ese chico o chica ado-
lescente... De esas almas generosas que creían seguir la voluntad de Dios.
Los patrones se repiten aquí y allá, en todos los continentes.
Provenimos de culturas muy distintas, de países muy lejanos. Sin embargo, nos entendemos
perfectamente. Hablamos un mismo idioma.
Mi pseudónimo:
Halma
Ese es el nombre que he escogido para nombrarme.
Alma porque os descubro un relato que atañe al "yo" profundo, intrínseco, íntimo... al "yo" con
el que me identifico plenamente. H muda es el apellido que doy a mi Alma. Representa a todos
los que tuvieron, tienen o tendrán el alma herida. A todos los que llevan su dolor por dentro, en
silencio, sin queja, sin protesta, sin denuncia , en obligado anonimato ...
Nota: los nombres de los lugares y de las personas que aparecen en este texto han sido reem-
plazados por otros para preservar el derecho a la intimidad
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