 |
|
Comentario
LA MARCHA DE LOS ATRASADOS MENTALES
Algunas cosas no habían cambiado. Una rueda de alfarero seguía siendo una
rueda de alfarero y la arcilla era aún arcilla. Efim Hawkins había construido su
establecimiento cerca de Goose Lake, donde existía una estrecha faja de arena
blanca. Mantenía allí encendidos tres hornos con carbón de sauce procedente de la
porción de bosque. El bosque era también útil para darse buenos paseos mientras
los hornos se iban enfriando, ya que, si se permitía el gusto de quedarse junto a
ellos, tal vez se sentiría tentado a abrirlos prematuramente, incitado por su
impaciencia por ver cómo había resultado tal o cual cosa sometida a su acción, y
entonces... ¡pum! todo quedaría estropeado.
En su modesta factoría, una pobre construcción de ladrillo con techado de tejas,
se desarrollaba una conferencia mercantil, mientras el "rocket" Chicago-Los Angeles
rugía en los cielos... liso c omo una pic uda , a rroja ndo por de trá s f ie ras lla ma radas ,
estrepitoso...
El comprador de Marshall Fields se hallaba estudiando una botella de litro de
negro vidrio, mostrando su aprobación con los movimientos de su masiva y
agradable cabeza.
| |